A partir del próximo 1 de junio de 2026, el IVA aplicado a la electricidad y al gas natural en España volverá al tipo general del 21%, después de varios meses de rebaja fiscal aprobada para contener el impacto de la crisis energética. La medida afecta directamente a millones de hogares y llega justo antes del verano, una época en la que muchas familias aumentan su consumo eléctrico por el uso de aire acondicionado, ventiladores, frigoríficos y otros equipos domésticos.

La noticia ya ha sido confirmada por distintos medios nacionales: el IVA de la luz, el gas natural y otros combustibles como pellets, briquetas y leña dejará de estar reducido y recuperará su nivel habitual desde junio. Además, también se desactivará la rebaja del Impuesto Especial sobre la Electricidad, que pasará del 0,5% actual a su tipo ordinario, situado en torno al 5,11%.

¿Por qué vuelve ahora el IVA de la electricidad al 21%?

La explicación oficial está en la evolución de la inflación. Según los datos confirmados por el Instituto Nacional de Estadística, el IPC de abril se moderó hasta el 3,2% interanual, dos décimas menos que en marzo, mientras que la inflación subyacente bajó hasta el 2,8%. Esta moderación se produjo, en parte, por el abaratamiento de la electricidad y del gas natural.

El Real Decreto-ley 7/2026, aprobado en marzo como parte del Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, contemplaba una rebaja temporal del IVA del 21% al 10% para electricidad, gas natural, briquetas, pellets y leña. Esa rebaja tenía una vigencia extraordinaria, pero estaba condicionada a la evolución de los precios energéticos.

Ahora, al confirmarse que la electricidad y el gas se han moderado en tasa interanual, el Gobierno inicia la retirada de parte de ese escudo fiscal. Según laSexta, las rebajas sobre el IVA y el Impuesto Especial sobre la Electricidad decaerán desde el 1 de junio, mientras que otras medidas, como el Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica, continuarán hasta el 30 de junio.

Qué cambia exactamente en la factura desde el 1 de junio

El cambio no es menor. Hasta ahora, una parte importante de la factura eléctrica estaba protegida por una fiscalidad reducida. Desde junio, el consumidor volverá a pagar más impuestos por la misma energía consumida.

Los principales cambios serán:

El IVA de la luz vuelve del 10% al 21%

Esto afecta a los contratos domésticos y se aplica sobre la base imponible de la factura, incluyendo consumo, potencia y otros conceptos sujetos a IVA.

El IVA del gas natural también vuelve al 21%

La medida no afecta solo a la electricidad. También impacta en hogares que utilizan gas para calefacción, agua caliente o cocina.

El Impuesto Especial sobre la Electricidad recupera su tipo ordinario

Según Antena 3 y Voltiva Energy, este impuesto pasará del 0,5% reducido al entorno del 5,11%, lo que amplifica la subida más allá del simple cambio de IVA.

El combustible mantiene de momento parte de sus ayudas

A diferencia de la electricidad y el gas, las medidas fiscales sobre carburantes se mantienen hasta el 30 de junio, porque los combustibles han seguido registrando fuertes tensiones de precio. AS apunta que los carburantes superaron el umbral fijado en el decreto anticrisis, por lo que sus ayudas continúan temporalmente.

¿Cuánto puede subir la factura de la luz?

El impacto dependerá del consumo de cada hogar, de la potencia contratada, de la tarifa y de los precios de mercado en cada momento. Pero la dirección es clara: a igualdad de consumo, la factura subirá.

Antena 3 estima que una factura eléctrica de 70 euros en mayo podría situarse alrededor de los 80,5 euros en junio solo por el efecto fiscal, sin contar posibles variaciones del precio de la energía.

Voltiva Energy plantea un ejemplo similar: una base de factura de 60 euros pasaría de un total aproximado de 66,33 euros con impuestos reducidos a 76,31 euros con la fiscalidad ordinaria, lo que supone casi 10 euros más al mes para el mismo consumo exacto.

Traducido a un año completo, una subida de entre 8 y 12 euros mensuales puede representar entre 96 y 144 euros adicionales al año en muchos hogares. Y eso sin contar posibles repuntes del precio mayorista, olas de calor, más uso de aire acondicionado o nuevas tensiones en los mercados energéticos.

La paradoja: baja la energía, pero sube la factura

La vuelta del IVA al 21% revela una paradoja incómoda para el consumidor: aunque el precio de la electricidad y del gas se haya moderado en los indicadores oficiales, el recibo doméstico puede encarecerse por la retirada de las ayudas fiscales.

Es decir, una familia puede consumir exactamente lo mismo, contratar la misma potencia y tener la misma tarifa, pero pagar más simplemente porque el marco fiscal cambia.

Esta es una de las grandes lecciones de los últimos años: la factura energética de un hogar no depende solo del precio de la luz. Depende también de impuestos, peajes, cargos, potencia contratada, hábitos de consumo, horarios, climatología, tensión geopolítica y decisiones regulatorias.

Por eso, cada vez más familias están dejando de mirar la factura como algo inevitable y empiezan a preguntarse algo mucho más práctico: ¿qué parte de mi consumo puedo controlar yo?

Autoconsumo en pisos: reducir la exposición a impuestos y volatilidad

Cuando instalas un kit solar de balcón, una parte de la electricidad que consumes deja de venir de la red. Y esa es la clave.

La energía que produces y consumes directamente en casa no pasa por el mercado eléctrico, no depende de la tarifa de cada hora y no queda expuesta de la misma forma a subidas fiscales sobre el consumo de red. No significa que desaparezcan todos los costes de la factura, pero sí que reduces la cantidad de energía que necesitas comprar.

En un contexto en el que el IVA vuelve al 21%, el autoconsumo cobra todavía más sentido: cuanto menos dependes de la red, menos expuesto estás a cambios regulatorios, subidas de impuestos y tensiones del mercado.

Hasta hace pocos años, esta conversación parecía reservada a viviendas unifamiliares con tejado. Hoy ya no. Los kits solares enchufables y autoinstalables permiten que muchas personas que viven en pisos puedan generar parte de su energía desde un balcón, terraza, pared o cubierta comunitaria, sin grandes obras y con una inversión mucho más accesible.

Baterías domésticas: el siguiente paso para ahorrar más

El otro gran cambio del mercado energético está en las baterías domésticas.

Una batería permite almacenar energía solar durante las horas de producción y utilizarla cuando realmente se necesita: por la tarde, por la noche o en los momentos en los que el precio de la electricidad es más alto. Además, con sistemas inteligentes, también es posible cargar la batería desde la red en horas baratas y descargarla en horas caras, optimizando el consumo incluso en hogares con pocos paneles o sin instalación solar completa.

Esto es especialmente relevante en viviendas urbanas, donde el espacio para paneles puede ser limitado. Un hogar quizá no pueda instalar una gran planta fotovoltaica, pero sí puede combinar uno o varios paneles de balcón con una batería modular para reducir su dependencia de la red.

En la práctica, la combinación de paneles solares + batería + medición inteligente permite avanzar hacia un modelo mucho más eficiente: producir cuando hay sol, almacenar cuando sobra, consumir cuando conviene y comprar menos electricidad de la red.

Qué puede hacer un hogar antes de junio

La vuelta del IVA al 21% no se puede evitar desde casa, pero sí se puede reducir su impacto. Estas son algunas medidas razonables:

Revisar la potencia contratada

Muchos hogares pagan más potencia de la que realmente necesitan. Reducirla puede bajar el término fijo de la factura.

Mover consumos a las horas más baratas

Lavadoras, lavavajillas, termo eléctrico o carga de baterías pueden programarse en franjas más económicas si la tarifa lo permite.

Instalar autoconsumo solar de balcón

Incluso una instalación pequeña puede ayudar a cubrir consumos de base durante el día: frigorífico, router, standby, teletrabajo, pequeños electrodomésticos o parte del consumo diurno habitual.

Añadir almacenamiento

Una batería permite aprovechar mejor la energía generada y depender menos de la red en las horas caras.

Medir antes de decidir

Un enchufe inteligente o un medidor compatible permite entender cuándo se consume más, qué aparatos pesan más en la factura y qué solución tiene más sentido.

La factura energética entra en una nueva etapa

La vuelta del IVA al 21% no es solo una subida de impuestos. Es un recordatorio de que la energía se ha convertido en una de las partidas más sensibles del presupuesto familiar.

Durante años, el consumidor doméstico ha tenido muy poco margen de maniobra: pagar la factura, cambiar de tarifa y poco más. Pero la tecnología ha cambiado. Hoy una vivienda puede generar parte de su electricidad, almacenarla, monitorizarla y optimizarla con sistemas cada vez más accesibles.

En Tornasol Energy creemos que este es el verdadero debate: no se trata solo de cuánto sube la luz en junio, sino de cómo pueden los hogares españoles dejar de estar completamente expuestos a cada subida de impuestos, cada crisis energética y cada decisión del mercado.

La electricidad y el gas vuelven al IVA general. La pregunta es si queremos seguir dependiendo al 100% de una factura que no controlamos o empezar, poco a poco, a producir y gestionar nuestra propia energía desde casa.

Tornasol Energy, Towards Energy Autonomy