La participación de Santiago Vernetta, CEO de Tornasol Energy, en el programa Inter Café de Radio Intereconomía ha vuelto a poner sobre la mesa una de las grandes cuestiones de la transición energética en España: el país avanza rápido en generación renovable, pero sigue teniendo un problema pendiente con la red eléctrica, el almacenamiento y la gestión inteligente de la energía.

La transición energética en España ha avanzado a una velocidad enorme durante los últimos años. Cada vez hay más placas solares, más instalaciones de autoconsumo, más consumidores interesados en reducir su factura y más hogares que quieren depender menos de una red eléctrica tensionada. Sin embargo, ese crecimiento también ha dejado al descubierto una realidad incómoda: el problema ya no está solo en producir energía renovable, sino en saber integrarla, almacenarla y distribuirla correctamente.

Ese fue uno de los principales mensajes que trasladó Santiago Vernetta, CEO de Tornasol Energy, durante su participación en el programa Inter Café de Radio Intereconomía, una intervención que posteriormente fue recogida por Interdiario en un artículo publicado el 7 de mayo de 2026.

España no tiene un problema de sol: tiene un problema de red y almacenamiento

España es uno de los países europeos con mayor potencial solar. Tenemos radiación, tejados, balcones, tecnología cada vez más accesible y una ciudadanía cada vez más interesada en producir parte de su propia energía. Pero ese potencial choca con una infraestructura que no siempre ha evolucionado al mismo ritmo.

Durante la entrevista, Vernetta señaló una de las contradicciones centrales del sistema energético actual: se ha avanzado mucho en generación renovable, pero no lo suficiente en red, almacenamiento y gestión inteligente de esa energía.

La frase que recogió Interdiario resume bien el diagnóstico: “En España tenemos problemas con el almacenamiento y no con la generación”.

Y esa idea es clave. Porque instalar más capacidad renovable no sirve de mucho si después el sistema no puede absorberla, transportarla o aprovecharla en los momentos en los que realmente se necesita. La transición energética no consiste solo en poner más paneles. Consiste en crear un sistema más flexible, distribuido y resiliente.

Del ahorro en la factura a la autonomía energética

Durante años, el autoconsumo se ha explicado principalmente desde el ahorro. Y es lógico: producir parte de la energía que consumes permite reducir la dependencia de la red y bajar la factura eléctrica. Ese sigue siendo uno de los grandes motivos por los que muchas familias se interesan por soluciones como los kits solares de balcón o las baterías domésticas.

Pero el mercado está cambiando.

Tras los episodios recientes de tensión energética, subidas de precios, miedo a apagones y dudas sobre la estabilidad del sistema, cada vez más consumidores están incorporando una nueva variable a su decisión: la autonomía.

Ya no se trata únicamente de ahorrar unos euros al mes. Se trata de tener más control sobre la energía que entra en casa, de poder almacenar excedentes, de consumir en mejores horarios y de contar con un respaldo ante posibles incidencias.

Interdiario recogía esta evolución del consumidor señalando que algunos clientes llegan por el ahorro, otros por el medioambiente y otros, cada vez más, por el miedo a un apagón o por el deseo de ganar independencia energética.

Ese cambio psicológico es muy relevante. La energía ha pasado de ser algo invisible, que simplemente llegaba a través de un enchufe, a convertirse en una preocupación doméstica real. Igual que muchas personas se preguntan qué tarifa contratar, ahora también se preguntan si tiene sentido instalar una batería, aprovechar mejor sus paneles o preparar su vivienda para un futuro más incierto.

Las baterías domésticas entran en una nueva fase

Uno de los grandes temas tratados fue el papel de las baterías en el hogar. Hasta hace poco, muchas personas asociaban las baterías solares únicamente a instalaciones grandes, viviendas unifamiliares o sistemas complejos. Hoy esa percepción está cambiando.

La evolución tecnológica, la bajada de precios, la aparición de soluciones modulares y la posibilidad de optimizar el consumo mediante inteligencia artificial están haciendo que las baterías empiecen a tener sentido también en pisos y viviendas urbanas.

En Tornasol Energy lo estamos viendo de forma directa: cada vez más clientes no solo preguntan por paneles solares, sino por cómo almacenar energía, cómo reducir su dependencia de la red y cómo sacar más partido a cada kilovatio producido o comprado en horas valle.

La batería deja de ser un complemento y pasa a convertirse en el centro de una vivienda energéticamente inteligente.

En este nuevo escenario, el autoconsumo ya no se entiende solo como producción. Se entiende como gestión. Producir, almacenar, consumir cuando conviene y evitar desperdiciar energía cuando el sistema no puede absorberla correctamente.

El autoconsumo en pisos: una oportunidad enorme para España

Otro de los puntos destacados de la intervención fue el papel de Tornasol Energy en la democratización del autoconsumo para viviendas urbanas. En España, una gran parte de la población vive en pisos, no en casas unifamiliares. Eso hace que muchas soluciones solares tradicionales no encajen bien con la realidad del parque residencial español.

Por eso, desde Tornasol Energy llevamos años trabajando para que la energía solar no sea solo para quien tiene tejado propio, sino también para quien tiene una terraza, un balcón o una vivienda en ciudad.

Interdiario recogió que Tornasol Energy ha sido la primera empresa de España en sacar el Certificado de Instalación Energética para autoconsumos en pisos, un paso importante en un contexto donde cada comunidad autónoma puede tener requisitos distintos y donde la burocracia sigue siendo una barrera para muchos hogares.

Este avance no es solo administrativo. Es estratégico. Si España quiere acelerar de verdad su transición energética, tiene que incorporar a millones de viviendas urbanas al autoconsumo. No basta con grandes plantas solares o instalaciones industriales. La transición también tiene que llegar al balcón, al salón, al cuadro eléctrico y a la factura de cada familia.

La red eléctrica necesita consumidores más activos

Uno de los grandes aprendizajes de los últimos años es que el consumidor ya no puede ser un sujeto pasivo. La energía del futuro será más descentralizada, más flexible y más participativa.

Eso significa que los hogares tendrán un papel mucho más relevante. Un piso con paneles solares, batería y un sistema inteligente de gestión no solo reduce su factura: también contribuye a aliviar la presión sobre la red, consume de forma más eficiente y aprovecha mejor la energía disponible.

Este cambio de modelo es especialmente importante en un país como España, donde el potencial renovable es enorme, pero donde la red eléctrica y la capacidad de almacenamiento siguen siendo cuellos de botella. Como apuntaba Vernetta en la entrevista, el crecimiento renovable necesita ir acompañado de una infraestructura capaz de gestionarlo.

La solución no pasa únicamente por grandes inversiones públicas o por nuevas líneas de transporte eléctrico. También pasa por miles de pequeñas decisiones domésticas: instalar autoconsumo, incorporar baterías, desplazar consumos, reducir picos de demanda y convertir cada vivienda en una unidad energética más eficiente.

De la crisis energética a la cultura de la previsión

La entrevista también dejó otra lectura importante: la crisis energética ha cambiado la forma en la que muchas personas perciben la electricidad.

En 2022, el precio del gas y la guerra de Ucrania provocaron una gran preocupación por la factura eléctrica. Ahora, aunque el precio del kilovatio no ha generado el mismo nivel de urgencia, la inquietud se ha desplazado hacia otra cuestión: la estabilidad del suministro y la capacidad del sistema para responder ante escenarios de tensión.

Eso explica por qué muchas familias ya no ven una batería doméstica como un lujo tecnológico, sino como una inversión práctica. Una forma de ahorrar, sí, pero también de ganar tranquilidad.

La energía se está pareciendo cada vez más a otros ámbitos de la vida doméstica donde la previsión importa: seguros, conectividad, climatización, seguridad o eficiencia. Nadie quiere pensar en un problema hasta que ocurre. Pero cuando ocurre, la diferencia entre estar preparado o no estarlo puede ser enorme.

Tornasol Energy: hacer sencilla una transición que no siempre lo es

La transición energética puede parecer compleja. Normativa, permisos, compatibilidades, potencias, inversores, baterías, excedentes, tarifas, comunidades autónomas, subvenciones, legalizaciones… Para muchas personas, el principal freno no es la falta de interés, sino la dificultad para entender qué solución necesitan y cómo instalarla correctamente.

Ahí es donde Tornasol Energy quiere aportar valor.

Nuestro objetivo no es solo vender kits solares o baterías. Es facilitar el acceso a soluciones de autoconsumo reales, comprensibles y adaptadas a la vivienda española. Especialmente a quienes viven en pisos y hasta hace poco pensaban que la energía solar no era para ellos.

La participación en Inter Café sirvió precisamente para explicar esta visión: España necesita más renovables, sí, pero sobre todo necesita mejores formas de gestionarlas. Necesita almacenamiento. Necesita autoconsumo urbano. Necesita consumidores más informados. Y necesita que la tecnología energética sea accesible, modular y fácil de instalar.

El futuro energético empieza en casa

La conversación sobre energía suele plantearse en términos muy grandes: redes nacionales, plantas renovables, geopolítica, mercados eléctricos o infraestructuras millonarias. Todo eso importa. Pero la transición también se juega en una escala mucho más cercana.

Se juega en cada vivienda que decide producir parte de su energía.

En cada familia que instala una batería para aprovechar mejor lo que consume.

En cada usuario que deja de ser dependiente al 100% de una red saturada.

En cada balcón que se convierte en una pequeña fuente de energía limpia.

La intervención de Tornasol Energy en Radio Intereconomía y la posterior cobertura de Interdiario ponen sobre la mesa una idea fundamental: el futuro energético no será solo más renovable. Será más distribuido, más inteligente y más autónomo.

Y en ese futuro, los hogares tienen mucho más poder del que imaginan.

Tornasol Energy, Towards Energy Autonomy

 

Fuentes

Intervención de Santiago Vernetta en Inter Café de Radio Intereconomía: ver programa en YouTube.

Artículo publicado por Interdiario: “Santiago Vernetta, Tornasol Energy: ‘No hay una red competente que pueda conducir tanta cantidad de renovables’”.